También es verdad que los transportistas que trasladan la madera a otros sectores del país deben cancelar algún valor pero nadie sabe dónde van a parar estos recursos, pero a Esmeraldas no le devuelven un centavo para una obra municipal.
En definitiva el saqueo de nuestra madera no ha terminado pese al trabajo de los ambientalistas por lo que muy pronto pasaremos de provincia verde a provincia amarilla