Las autoridades chinas han decidido confinar desde este martes (14.09.2021) a los residentes de Xiamen, ciudad de 5 millones de habitantes y una de las más pobladas de la provincia suroriental de Fujian, tras un rebrote de COVID-19.
La Comisión Nacional de Sanidad de China informó que de los 60 nuevos contagios locales diagnosticados el lunes (59 confirmados y un asintomático), 32 se localizaron en Xiamen, y análisis preliminares citados por la prensa local apuntaron a la presencia de la más virulenta variante Delta.
El diario local The Paper avisó de la entrada en vigor, desde la pasada medianoche local (18:00 CET del lunes), de la suspensión de los servicios de autobuses de larga distancia, como parte de una serie de medidas que incluyen la vuelta a las clases por internet para los estudiantes desde la guardería a la universidad y el cierre de todos los lugares de recreo.
Residenciales en «circuito cerrado»
La prensa local también indicó que todos los complejos residenciales de Xiamen permanecerán en «circuito cerrado», lo que impide a los residentes abandonarlos, y solo se dejará acceder al aeropuerto de la ciudad a aquellos viajeros que presenten un resultado negativo de análisis de ácido nucleico realizado como máximo 48 horas antes.
Temen rebrote en otras regiones
Las autoridades aseguraron que es probable que el rebrote se propague por más regiones del país asiático, pero que lograrán controlarlo antes de inicio de las vacaciones de la «semana dorada», que comienzan el próximo 1 de octubre.
Según el parte emitido este martes por las autoridades sanitarias, China registró 92 nuevos casos confirmados este lunes -59 por contagio local y 33 procedentes del extranjero- y hay actualmente 810 contagiados activos, de los que 4 permanecen en estado grave, además de 401 infectados asintomáticos.
Desde el inicio de la pandemia, las cifras oficiales indican que se han infectado 95.340 personas en China, de entre las que se han curado 89.894 y fallecido 4.636.